Creo que últimamente todo va de mal en peor, que desde que me levanté esta mañana, solo puedo pensar negartivamente, ¿que por qué? nose si será que se me ha acabado el paquete de Marboro o si la botella de Baileys está medio vacía, nose si será que estoy con la regla o que estoy hasta los cojones de todo.
Pero, ¿sabes que te digo? que me beses el culo de una vez, porque mi cabeza siempre va a estar alta, porque cariño, si agachara la cabeza no podría mirarte por encima del hombro.
sábado, 21 de julio de 2012
que le jodan a los gorriones.
El cielo dio a luz y tiene estrías. Las nubes rojas utilizan a las palomas como compresas con alas a estas horas y éstas, máximo exponente del fruto de la ignorancia que se marchita con un vistazo, deambulan y giran una y otra vez en torno a lo mismo. Todo es lo mismo y parece no importarles.
Los gorriones joden en pleno vuelo, parece un espectáculo de natación sincronizada multiorgásmica. Lo hacen como siempre, lo hacen siempre y sin placer ni látex, ni cama más allá del aire en el que baten sus alas como de costumbre. Todos los días son celo, acarician ebrios sus patas lentamente bajo la mesa de algún tugurio comiendo migas de pan impregnadas del vozka de algún perdedor que perdió la cordinación y la conciencia sin quererlo.
Dejémoslo en que últimamente nada me sienta bien. El sol hace de flexo mientras los grillos entonan su última por hoy. Mientras viejos parroquianos se balancean y entonan su última oda a la noche y se despiertan las cigarras para comenzar los preparativos. Suena desafinado. Dejémoslo en que últimamente lo de siempre agota y ya ni me atrevo a llamarlo rutina porque hasta eso sería un autodefinido.
Que jodan los gorriones. Que le jodan al resto.
Los gorriones joden en pleno vuelo, parece un espectáculo de natación sincronizada multiorgásmica. Lo hacen como siempre, lo hacen siempre y sin placer ni látex, ni cama más allá del aire en el que baten sus alas como de costumbre. Todos los días son celo, acarician ebrios sus patas lentamente bajo la mesa de algún tugurio comiendo migas de pan impregnadas del vozka de algún perdedor que perdió la cordinación y la conciencia sin quererlo.
Dejémoslo en que últimamente nada me sienta bien. El sol hace de flexo mientras los grillos entonan su última por hoy. Mientras viejos parroquianos se balancean y entonan su última oda a la noche y se despiertan las cigarras para comenzar los preparativos. Suena desafinado. Dejémoslo en que últimamente lo de siempre agota y ya ni me atrevo a llamarlo rutina porque hasta eso sería un autodefinido.
Que jodan los gorriones. Que le jodan al resto.
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