Hoy me siento inspirada. Quizá porque hace mucho que no escribo y los sentimientos y las ideas se mezclan como los besos y el humo.
Siempre he dicho que llorar por un tío es tontería, y lo sigo pensando. No se llora por algo que sabes que tarde o temprano va a pasar. que se va a consumir como se consume un cigarro, sin opción al retroceso.
-Pero llorar con un tío es diferente.-
Si una chica llora por un chico, le quiere, pero si un chico llora por una chica, y encima delante suyo, es porque de verdad ha sido especial. O eso me digo yo.
Juro que no me he roto más en mi vida que cuando le vi llorar.
¿Y sabes? Prefiero llorarle a una botella de Negrita que a alguien que se va a acabar antes que un cubata.
No sé si me entiendes.
Aún así, agradezco cada palabra y cada lágrima, aunque no las merezca, y aunque tú no merezcas ni de lejos las mías. Que sinceramente creo que te quiero más como recuerdo que como antes, que ahora apostaría mil veces más por un abrazo tuyo que por un beso.
No me malinterpretes, tus besos eran geniales. Pero has cambiado, he cambiado, hemos cambiado.
Somos demasiado listos como para tomarnos en serio la vida, pero oye,
qué bien estaríamos tomándonos un chupito de algo amargo e intragable que nos haga pensar un poco menos y disfrutar un poco más.
Y para terminar, decirte que sigo siendo tu niña, y que tú sigues siendo el gilipollas de siempre, mi gilipollas de siempre.