Está claro que vicios hay muchos, tantos como yonkis.
Drogas duras y almohadas blandas, noches cortas y besos largos.
¡Y que me envidien todos los drogadictos del mundo, que yo he encontrado la droga perfecta!
Esa que a la mañana siguiente no produce resaca,
sólo ganas de comer(te).
Esa que te pega de una forma bestial pero sin efectos secundarios ni recaídas.
Pequeñas dosis de ti consumidas sin receta.
O como diría mi médico: "tómelo cada ocho horas y con precaución".
(pero qué sabrá él de precauciónes si nunca ha visto la forma en que me sonríes).