Que por qué me gusta? No lo sé. Quizá por sus ojos. Esos ojos que me hipnotizan.
Tal vez por su sonrisa. Esa sonrisa que me hace reír pase lo que pase. Por su
boca, sus labios, su sabor… Por sus pequeñas manías. Esas que tanto me
desquician y que a la vez me gustan tanto de él. Como morderse el labio o
toquetearse el pelo cada dos por tres. Sus brazos. Esos brazos que desearía que
me abrazasen a cada hora. A cada minuto. A cada segundo. Su pelo. Demasiado
perfecto. Demasiado hermoso para ser realidad. Sus obsesiones. Aquellas por las
que no vive y tanto coraje me dan, simplemente porque no puedo hacerlas realidad
o porque yo no entro en ellas. Me gusta por su seguridad. Esa que me transmite
con solo pensarlo. Y por su inseguridad. La que me asusta y me da escalofríos.
Por cómo camina. Por ser distinto de los demás. Por no dejarse influenciar y ser
siempre él mismo. Su sinceridad. Por su complicidad. Porque con su simple hola,
hace que se me pongan los pelos de punta y los nervios me coman viva. Realmente
no sé por qué lo quiero como lo quiero.
domingo, 23 de septiembre de 2012
†rue
Quizas no soy lo que buscas, no soy alta, no me dan miedo las
calorías. Si paseamos seguramente me tome un helado; me gustan las cosas dulces,
pero también lo soy yo tanto que, tal vez, decidas comerme a mi.
Siempre pierdo a los bolos, pero soy un as jugando al billar.
Es cierto que a veces miento, pero mis mentiras son tan creibles que ni te darás cuenta.
Lloro demasiado, pero soy tan divertida a veces que te dolerá cada centímetro del cuerpo de tanto reirte. Me río muy a menudo, la verdad, pero tengo una risa tan vital que cuando la oigas estarás siempre a la espera para oírla otra vez.
Soy tan cariñosa que te pondras celoso hasta de mis amigas pero con el tiempo comprenderás que me han hecho asi por naturaleza.
Nunca me han enseñado a sonreir, el hoyito que me sale en ambos lados de la cara es la marca de fábrica. Soy incapaz de estarme quieta, hablo demasiado y me enfado muy deprisa, aunque se me pasa muy rapido.
Lo que puedo prometerte es que no te aburrirás conmigo, te volveré loco y querrás salir corriendo de lo pesada que me pongo a veces. Soy impredecible, vivirás sin saber lo que te espera.
Puede que me quede contigo cien años o puede que te deje mañana y me vaya a que me receten otro novio, eso no lo sabes.
Tambien te darás cuenta, con el tiempo, de que soy algo caprichosa y un poco coqueta tambien, para qué negarlo.
Te querré locamente y me equivocaré al decirlo para que lo entiendas al revés, soy muy vergonzosa aunque no lo parezca. Canto en la ducha y me gustaría gritar tu nombre cada vez que salgo a la calle.
Siempre pierdo a los bolos, pero soy un as jugando al billar.
Es cierto que a veces miento, pero mis mentiras son tan creibles que ni te darás cuenta.
Lloro demasiado, pero soy tan divertida a veces que te dolerá cada centímetro del cuerpo de tanto reirte. Me río muy a menudo, la verdad, pero tengo una risa tan vital que cuando la oigas estarás siempre a la espera para oírla otra vez.
Soy tan cariñosa que te pondras celoso hasta de mis amigas pero con el tiempo comprenderás que me han hecho asi por naturaleza.
Nunca me han enseñado a sonreir, el hoyito que me sale en ambos lados de la cara es la marca de fábrica. Soy incapaz de estarme quieta, hablo demasiado y me enfado muy deprisa, aunque se me pasa muy rapido.
Lo que puedo prometerte es que no te aburrirás conmigo, te volveré loco y querrás salir corriendo de lo pesada que me pongo a veces. Soy impredecible, vivirás sin saber lo que te espera.
Puede que me quede contigo cien años o puede que te deje mañana y me vaya a que me receten otro novio, eso no lo sabes.
Tambien te darás cuenta, con el tiempo, de que soy algo caprichosa y un poco coqueta tambien, para qué negarlo.
Te querré locamente y me equivocaré al decirlo para que lo entiendas al revés, soy muy vergonzosa aunque no lo parezca. Canto en la ducha y me gustaría gritar tu nombre cada vez que salgo a la calle.
Cada minuto cuenta.
Ella se dio cuenta de que la vida, no era eso. La vida es caerte y levantarte
tantas veces como haga falta. Es salir viernes y sábados de fiesta y no aparecer
hasta el domingo por la noche, jodiendote con los lunes. Es abrazar a quien te
abraza, besar al que te besa, dar cariño al que te lo da y no fallar nunca a los
que no te han fallado. Y es que la vida no se mide en minutos, se vive en
momentos. Cada día tiene su propio valor. Cada minuto cuenta. Cada segundo es
necesario.
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