Ella se dio cuenta de que la vida, no era eso. La vida es caerte y levantarte
tantas veces como haga falta. Es salir viernes y sábados de fiesta y no aparecer
hasta el domingo por la noche, jodiendote con los lunes. Es abrazar a quien te
abraza, besar al que te besa, dar cariño al que te lo da y no fallar nunca a los
que no te han fallado. Y es que la vida no se mide en minutos, se vive en
momentos. Cada día tiene su propio valor. Cada minuto cuenta. Cada segundo es
necesario.

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