Tú siempre fuiste el ombligo de mi mundo.
Me cuesta admitirlo, sobretodo cuando estoy sobria. Pero qué más da. Algún día, el amor volverá a llamar a mi puerta, y esta vez le abriré sin dudarlo, le invitaré a pasar y, por qué no, le prepararé un café mientras espera a que me pinte los labios, me seque las lágrimas que tú dejaste después de irte y reponga el maquillaje.
Me pondré mi mejor vestido, y saldré a comerme el mundo, besaré otros labios, y me enredaré en otro pelo que no es el tuyo, para después volver a la oscuridad cómplice de mi apartamento de la mano de un desconocido que indague bajo mi ropa y que recorra mi cuerpo como lo hacías tú.
Pero él sólo se quedará una noche.
Tú, en cambio, estarás todas las noches de mi vida metido en mi cabeza, (al menos las noches en las que no tenga una "distracción" que me haga olvidarte) y serás el dueño de mis noches en vela, y de mis ojeras por la mañana.
¿sabes? la cafeína no sustituye a lo que sentía cuando me acariciabas, y aún sigo buscando bajo el sofá los cristales que saltaron cuando hiciste añicos mi corazón. Si, estaba enamorada, y tal vez lo siga estando, pero admito que cada vez recuerdo menos el sonido de tu voz.
era amor, porque me rompiste el corazón, y solamente tú puedes volver a arreglarlo. Porque, "si nunca te rompió el corazón, no fue amor."
